Hormigón, hierro y fuego. Sin revestimientos que encubran la materia. La estética es consecuencia de la función.
Cocina abierta. El cliente ve la leña, las llamas y el proceso de cocción. Nada se esconde detrás de una puerta.
Despacho en menos de 10 minutos al mediodía. Eficiencia urbana aplicada al asado criollo.
Sandwich Gourmet, Vacío o Entraña al plato + Bebida. En menos de 10 minutos. Para los que trabajan, no para los que esperan.
Asado al Asador, Bife de Chorizo, Provoleta. Carta de vinos. El Ritual del Fuego como centro de la experiencia.
Trazabilidad de origen. Nuestro socio estratégico da trabajo a 300 familias desde La Adela, sur de La Pampa, a las puertas de la Patagonia. Cortes de exportación premiados internacionalmente, bajo los más exigentes estándares de la Cuota Hilton. Envasados al vacío, directo del frigorífico a nuestro asador.
El Frigorífico selecciona cuidadosamente la mejor materia prima. Trabaja con productores que crían ganado a pasto en campos abiertos, en un entorno natural y libre de contaminación. Este sistema extensivo permite una carne más magra, con menos grasa y colesterol, y con todo el sabor auténtico de la ganadería argentina.
El bienestar animal impacta directamente en la calidad de la carne y en los resultados de toda la cadena productiva. El frigorífico garantiza manipulación responsable, estrés reducido y condiciones óptimas en cada etapa, siempre bajo supervisión de SENASA. Ese compromiso llega a nuestra parrilla.
El asado en Cortafuego comienza en el campo: con productores comprometidos y una cadena productiva trazable de inicio a fin. Así llega la carne a nuestro fuego.
En Cortafuego el asado no se alimenta de carbón. Cada tronco que alimenta nuestro fuego es traído especialmente de los montes de Río Colorado, asegurando un origen sustentable y auténtico. El asado es un baile de dos elementos: el piquillín y el chañar, una combinación que nos permite controlar el fuego y la cocción con precisión artesanal.
Madera dura y densa. Combustión lenta y controlada, brasa de largo plazo con temperatura estable. Es el piquillín el que permite cocinar cortes grandes — el vacío al asador — de forma despaciosa y uniforme: costra caramelizada perfecta, jugoso adentro.
Madera más blanda, llama grande e intensa. Aporta el calor inicial envolvente para sellar la entraña y reavivar el fuego al asador. La llama del chañar, con su mística visual y su calor envolvente, es la que crea la magia en el salón al atardecer.
La unión del piquillín y el chañar no es casualidad: es la combinación que hace posible el sabor profundo y auténtico de Cortafuego. Dos leñas. Una sola brasa.